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FENOMENOS
MICROESCALARES.
Hay una gran variedad de fenómenos a pequeña escala ,
es decir a una dimensión comprendida entre unos pocos
kilómetros y decenas de metros.
Tormentas.
Por su especial relevancia es preciso referirnos en
primer lugar a las tormentas. Suelen éstas clasificarse
entre frontales y de masa. Dado que las primeras
deberían estudiarse a escala sinóptica, vamos a
centrarnos en las segundas. Hay otros autores como Uman
(5) que prefieren distinguir entre tormentas locales o
convectivas o en formaciones móviles.
Como es de sobra conocido, para la formación de una
tormenta se requiere un adecuado contenido de humedad,
estratificación inestable y un factor desencadenante ,
como puede ser la convección por calor o la ascendencia
forzada.
Cuando el contenido de humedad no es alto y muy
considerable la convección, caso muy frecuente en
nuestro verano en las tierras del interior, pueden
originarse tormentas secas, sin precipitación que
alcance al suelo, pero con importante aparato eléctrico
e intensas microrráfagas, a las que mas adelante nos
referiremos, así como intensa turbulencia. En principio,
para la pequeña aviación podemos calificar a las
tormentas secas como por lo menos tan peligrosas como las
tormentas con precipitación.
Es clásica la distinción de tres estados en la
formación de una tormenta: estado de cúmulo, de madurez
y de disipación. En la primera fase, no han
precipitación y predominan dentro de la nube las
ascendencias . En la segunda, coexisten ascendencias y
descendencias, hay precipitación, rayos y fuerte
turbulencia. En la última fase, prevalecen las
descendencias, los cumulonimbus se fragmentan y quedan
fuertemente cargados de electricidad , en general
positiva.
A nuestro juicio, las condiciones potencialmente quizá
de mayor riesgo para el vuelo, o al menos una de las mas
peligrosas, agravado por la circunstancia de tratarse de
fenómenos bastante comunes, se presentan justo al
comenzar el estado de madurez de las tormentas, que se
inicia al alcanzar el suelo la primera gran descendencia
y también las primeras gotas de precipitación. Esto es
particularmente peligroso para los aviones y no solo los
ligeros, que se encuentren cerca del suelo, bien sea en
la aproximación final, o en el despegue o ascenso
inicial. También lo es para la pequeña aviación
volando cerca del suelo. Repetimos es un riesgo que
afecta a todos los aviones aún los mas pesados y mejor
equipados, aunque estos van dotados de sensores que
detectan y alertan tempranamente de fenómenos de
alteraciones bruscas del viento.
El riesgo es todavía mayor cuando dicha ráfaga
descendente tiene lugar en el entorno del aeródromo. En
el caso de aeródromos no dotados para aproximaciones de
precisión, puede haber asimismo riesgos adicionales. En
efecto, en tales aeródromos, la senda de planeo en la
aproximación final suele ser rectilínea y con una
pendiente en torno a los tres grados. En cambio, en las
aproximaciones de no precisión, suele haber en la
aproximación un tramo de vuelo horizontal hasta cerca
del umbral de pista, lo que supone mas tiempo cerca del
suelo y riesgo adicional. Lo mismo podríamos decir
cuando, pese a haber ayudas de precisión, la
aproximación ha de hacerse en circuito.
De los fenómenos inherentes a la tormenta nos
referiremos a dos : microrráfagas y rayos.
Microrráfagas.
Suele entenderse por microrráfaga una intensa y breve
ráfaga de algunos centenares de metros de anchura y que
tiene lugar cerca del suelo. Las mas importantes para
nuestro propósito, son las descendentes, las llamadas en
inglés "downburst". Estas ráfagas, al llegar
al suelo se extienden con violencia y a veces por un
efecto como de rebote crean un torbellino de eje
horizontal y curvilíneo. Hay evidencia de que a veces
ese torbellino , de forma toroidal , es tan intenso, que
las ascendencias creadas en la parte exterior han dado
lugar a condensación, y han formado una curiosa nube de
forma casi anular, en un plano paralelo al suelo.
No solo se forman los temidos "downburst" en
las fases de comienzo del estado de madurez de un proceso
tormentoso, es decir, en el llamado "reventón"
en muchos países de habla hispana. También se pueden se
puede presentar en tormentas secas y alguna otra
situación o condiciones atmosféricas, aunque ello es
menos frecuente.
No debe confundirse el "downburst" con el
tornado; son fenómenos de extensión parecida y a veces
efectos similares, pero hay una diferencia esencial: en
el "downburst" las corrientes son descendentes,
mientras que en el tornado se combinan ascendentes y en
espiral.
Los "downburst" , en las figuras adjuntas se
representan esquemáticamente según los tipos mas
comunes. Acaso para la pequeña aviación revistan
especial peligrosidad los procedentes de las tormentas
secas por ser mas difíciles de localizar y en buena
parte de los casos casi imposible identificar
visualmente.
Un avión en la aproximación final puede encontrar una
fuerte ascendencia debida a la parte exterior del
torbellino horizontal creado por rebote del
"downburst". Quizá la reacción del piloto sea
la de bajar el morro del avión, lo cual no puede ser mas
desaconsejable, ya que inmediatamente se encontrará la
intensa corriente descendente y con tal presentación del
avión, las consecuencias pueden ser fatales.
La duración del proceso de una intensa
"downburst" puede ser de hasta 15 minutos.
Fugita (6) señala como de unos cinco minutos desde que
se inicia hasta que se alcanza el suelo y la máxima
intensidad puede ocurrir en los cinco minutos siguientes
y a los 15 puede estar ya en fase de disipación.
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